Alhambra por el Realejo

Salida y llegada Lo más cercano a tu Hotel
Itinerario Paseo de la Bomba, Fuente de las Granadas, Pza del Humilladero, Acera del Darro, Puerta Real, Acera del Casino, Reyes Catolicos, Pza. Isabel la Catolica, Pavaneras Cuesta del Caidero, Cno. Nuevo del Cementerio, Avda. Santa Maria de la Alhambra, Paseo de la Sabica, Real de la Alhambra, Carlos V, Santa Maria de la Alhambra, Parador Nacional, Puerta de la Justicia, Pilar de Carlos V, Real de la Alhambra, Paseo del Generalife, Antequeruela Baja, Cuesta del Caidero, Molinos, Pza. del Realejo, Santa Escolastica, Pza. de Fortuny, Carniceria, Pza. Santo Domingo, Palacios, Pza. de los Campos, Cuesta de Aixa, Ancha de la Virgen, Carrera de la Virgen y Plaza del Humilladero.
Incluye ·Conductor / Guía local.
·Paradas siempre que nos sea posible, para realizar alguna foto.
·Tuk-Tuk
No incluye ·Entradas a los Monumentos
·Propinas
Idiomas
Castellano e inglés
Qué vestir
Ven en chándal, con corbata o como mas comodo estes… pero no te olvides la cámara.
Observaciones Tenga en cuenta que los bebés y los niños ocupan un asiento.

Granada es esa ciudad milenaria que abraza la colina de la Alhambra. La Alhambra es esa ciudadela almohade, abencerraje y nazarí que corona una singular belleza urbana rodeada por los ríos Monachil, Beiro, Darro y Genil. Comenzamos esta ruta junto al río Genil en los magníficos paseos de La Bomba y El Salón que dejó en la ciudad la influencia urbanística de la ocupación francesa del XIX. El centro de la ciudad nos recibe con la Fuente de las Batallas, la Puerta Real de España y la calle Ángel Ganivet, todos enclaves único que marcan y casi configuran la elegancia de sus habitantes. Adentrarnos por la calle Molinos en el barrio del Realejo es recordar la judería granadina olvidada por un urbanismo que convierte ahora la ciudad, a nuestra izquierda, en un intrincado laberinto de callejuelas típicas en la trasera del Ayuntamiento. Ese Realejo hoy convertido también en crisol de culturas y en barrio bohemio nos sorprende como antelasa de uno de los accesos a la colina de la Alhambra, el barrio de la Antequeruela que, a comienzos del siglo XX, vio florecer el turismo gracias a la construcción del Hotel Alhambra Palace. Es el mismo barrio que, por ese enconces, sirvió de balcón a la ciudad al gran Manuel de Falla que aquí vivió y creó. Ya estamos en la Colina Roja, la gran ciudadela de las mil sensaciones, del encanto de los sentidos. La Alhambra nos recibe frondosa, magestuosa... cualquier calificativo se queda corto para describir una de las grandes maravillas de la creación huamana. Miremos donde miremos nos quedamos cortos. Es imposible abarcar tal cantidad de sensaciones. Es la Alhambra. Es Granada que nos vuelve a recibir con un Realejo lleno de monasterios, iglesias, plazuelas y rincones de singular belleza. Desembocamos, de nuevo, en la ciudad moderna a los pies de la patrona de Granada, la Virgen de las Angustias que recibe al visitante en la misma puerta de su basílica, un recomendable templo barroco que atesora el cariño de miles de granadinos y granadinas.

La Granada que bordea al río Genil se ha convertido en las últimas décadas en uno de los espacios urbanos más concurridos de la ciudad. Las amplias avenidas configuradas alrededor del cauce urbano de las lágrimas que llegan desde Sierra Nevada (y a las que cantó Federico García Lorca) nos dejan un sinfín de espacios abiertos para disfrutar de los monumentos de la ciudad; de las vistas de la colina de la Alhambra; y de Sierra Nevada, coronando el paisaje urbano y natural. El viaje por el entorno del Genil es también un buen momento para disfrutar de las grandes arterias (paseos de El Salón y La Bomba) que nos dejó la influencia francesa del siglo XIX. Nos adentrarnos en el barrio del Realejo, la antigua judería de la ciudad con su epicentro único, hoy lleno de vida gracias a las presencia de la Universidad de Granada: el Campo del Príncipe. La escultura de piedra del Cristo de los Favores es uno de los epicentros devocionales de la Granada cristiana y un lugar de visita imprescindible para conocer también las tradiciones de la ciudad.

Tradiciones son sus tapas en cualquiera de los establecimientos hosteleros que rodean este bello enclave coronado por la imponente mole rijiza del Hotel Alhambra Palace. Bello enclave coronado, también, por la imponente mole blanca del Carmen de la Fundación Rodríguez-Acosta. Una visita por las plazas, las callejuelas empedradas, los rincones únicos de un barrio juvenil como este, sus monasterios y palacios... nos devuelven al entorno de la ciudad que abraza el Genil, el río que nace en las cumbres de Sierra Nevada y muere, ya convertido en Guadalquivir, en la baja Andalucía.